Transgénicos, ¿qué son?
19/01/2012 11:27 Escrito por: David Díaz López

Antes de que alguno me tache de loco, de fascista, de algo peor o de que empiece a rasgarse las vestiduras, he de decir que la cosa es más fácil de lo que parece. Desde el desarrollo de la agricultura y la ganadería hemos manipulado a diferentes especies animales y vegetales a nuestro antojo.
No hemos dejado que la selección natural y la evolución sigan su curso, sino que nos hemos quedado con aquellos animales más grandes y resistentes o con aquellas plantas con los frutos más carnosos y jugosos. Luego los hemos cruzado (con mucho tino) para que su descendencia sea igual o mejor. Y así hasta hoy.
Un ejemplo llamativo es el del lobo (Canis lupus). Por selección natural, deberían haber sobrevivido aquellos ejemplares más agresivos y fuertes. Sin embargo, domesticamos a los lobos, los cuidamos desde cachorros, los educamos y nos quedamos con los más mansos y cariñosos, hasta que voilà, creamos al perro (Canis lupus familiaris). Luego nuestra selección se volvió más caprichosa según las necesidades o gustos: cruces para tener perros más agresivos, más inteligentes, más grandes, más pequeños, con una forma u otra (comparen a un perro salchicha, con un pastor alemán, con un bulldog francés y con un chihuahua).
Y con las plantas ha ocurrido lo mismo. Antes de demonizar los alimentos manipulados genéticamente, parémonos a pensar que comemos auténticos “monstruitos” producidos tras siglos de cruces artificiales. Así pues, de forma silvestre los tomates son más pequeños que una canica y las berzas no se levantan muchos centímetros del suelo, las coliflores y el brécol son flores alteradas fruto de una mutación llamada cauliflower, el trigo que comemos tiene al menos el triple de material genético que la especie original, etc.
Tras el descubrimiento de las leyes de la herencia, del material genético y de la tecnología del ADN recombinante, hemos continuado con este programa de mejora genética iniciado en el Neolítico, pero de una manera más refinada. Así pues, un organismo transgénico es aquel que ha sido modificado genéticamente introduciendo, suprimiendo o alterando alguno de sus genes. El objetivo de esta modificación es variar alguna de sus características, sin alterar el resto, para así obtener un producto más interesante para el consumo o con mejores propiedades. Un ejemplo serían las rosas de color azul, obtenidas gracias a la delfinidina, un gen de pigmentación propio del pensamiento. Si esta aplicación de tipo ornamental nos parece un poco frívola, pensemos en los tomates a los que se les priva del gen de la β-galacturonidasa -una enzima que interviene en la maduración modificando la pared celular-. La inhibición de este gen no altera la maduración en sí, pero hace que los tomates sean más resistentes a la manipulación mecánica, disminuyendo pérdidas durante el transporte. Al contrario de lo que se piensa, esta modificación no cambia el sabor o textura. Y sí, es verdad que el tomate de la huerta del pueblo sabe mejor. Pero esto es por la forma de cultivo, es decir, tradicional vs. industrial, en lo que la transgénesis no tiene nada que ver. Un tomate transgénico cultivado en la huerta del pueblo sabe igual que otro no transgénico.
Además, los productos transgénicos pueden salvar vidas. Pensemos por ejemplo, en el golden rice, arroz transgénico que expresa vitaminas ausentes en el arroz normal, de las que muchas personas tienen graves carencias en las regiones de consumo mayoritario de arroz. O cereales como el triticale, combinación de trigo y cebada, de gran resistencia (por la cebada) y propiedades nutritivas (por el trigo), especialmente útil en las regiones áridas de África donde miles de personas mueren de hambre. O también aquellas plantas transgénicas (e incluso animales) que son más resistentes a plagas y enfermedades, y que evitan arruinar la cosecha del agricultor (o ganadero) de Sudamérica. Y hay muchos casos más: incluso la soja, tan buena y milagrosa ella, es mayoritariamente transgénica. Que no nos engañen con la visión de los cultivos tradicionales de soja en China. Señores, no habría soja suficiente para todo el mundo, de manera que gran parte de la producción mundial viene de enormes cultivos de Estados Unidos, modificados genéticamente para que crezcan más rápido.
Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.